Pasamos muchas horas en entornos acondicionados de modo que conciliar diferencias y ejercer la responsabilidad -personal y colectiva- de utilizar la tecnología con sensatez, es de interés general.

El debate fundamental, sobre todo cuando aprieta el calor, es el termostato del aire acondicionado, hoy queremos arrojar luz al debate de la sensación y preferencia térmica de cada persona. Para comenzar, el sistema de climatización que el cuerpo humano ya es, actúa diferente en hombres y mujeres. Ellos protegen más eficientemente los sensores de temperatura que el cerebro interpreta, la piel; ellas protegen más eficientemente los órganos internos y así, percibimos la temperatura en forma y/o momentos diferentes. Naturalmente luego vienen preferencias, necesidades, condiciones y actitudes que convierten el debate en caos, tal vez un problema de confort, rendimiento personal y  energías.

Cada uno su termostato, ¿qué podemos hacer al respecto ?

La temperatura responsable para el verano

El uso del aire acondicionado es indispensable en multitud de entornos, personales e industriales; tenemos que encontrar la temperatura saludable para cada necesidad, una temperatura responsable en todos los sentidos imaginables de la palabra. Toca evaluar parámetros y establecer pautas, hoy hablamos de la oficina, en ocasiones un segundo hogar entre semana:

La temperatura ideal para este época del año, según el Reglamento de Instalaciones Térmicas en Edificios (RITE), está entre 23 y 25º, ajustar el termostato por encima no es recomendable, por encima y por debajo perjudica nuestro confort y desencadena consecuencias innecesarias. Es irresponsable, pensamos en Toshiba.

Nos resistiremos a enumerar esas consecuencias, ¡Imagine el lector cualquiera!  La causa estará  -a saber –  en el diseño de la instalación, la configuración de la estancia, el dimensionamiento del equipo, el tipo y el  uso del termostato, el mantenimiento, el verdadero comportamiento del equipo respecto a sus especificaciones técnicas y otras causas, concurrentes o no.

La responsabilidad siempre está en las personas,  pues intervenimos y definimos en todo el proceso. La tecnología es una herramienta a nuestro servicio, debemos usarla y promoverla con sensatez. Optimizar su uso, llevarla al límite, impulsar su perfeccionamiento y derribar mitos.

Uno de los avances más relevantes en la historia del sector es el desarrollo de maquinas con tecnología electrónica inverter (Toshiba, 1981), cuyo principal beneficio es la capacidad de regulación de la potencia, y por tanto el consumo, de los sistemas para adaptar el uso de la energía al mínimo necesario. Una evidente necesidad colectiva y personal. Como la responsabilidad.

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